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ABUSO SEXUAL. JUICIO ORAL. DECLARACIÓN DE LA VÍCTIMA EN EL JUICIO ORAL PDF Imprimir E-Mail

RETRACTACIÓN DE SUS DICHOS ANTERIORES. CONVICCIÓN DE LA EXISTENCIA DEL DELITO. CRITERIOS QUE PERMITEN DESESTIMAR LA DECLARACIÓN DE RETRACTACIÓN. INCONSISTENCIAS DEL RELATO. INCOHERENCIA Y DESCONEXIÓN CON RESTO DE LA PRUEBA DE CARGO Y CON LA TESIS DE LA DEFENSA. MECANIZACIÓN DEL RELATO. EXISTENCIA DE PRESIÓN FAMILIAR. TEORÍA DE LA ADAPTACIÓN O ACOMODACIÓN. ETAPAS. CRITERIOS ORIENTADORES. BIEN JURÍDICO PROTEGIDO. INDEMNIDAD SEXUAL. ACCIÓN SEXUAL

Doctrina

I. Los sentenciadores tienen por acreditada la existencia del delito, pese a la retractación de la ofendida durante su declaración en la audiencia de juicio oral puesto que su relato presenta numerosas inconsistencias, graves y de fondo, en relación con la tesis de la acusación, unido a su completa incoherencia y desconexión con la totalidad de los medios probatorios aportados en el juicio oral. Además, la declaración resultaba mecanizada, estando la menor muy nerviosa, repitiendo muchas veces las mismas palabras y reforzando casi groseramente ciertos aspectos que favorecían la tesis absolutoria. También se toma en consideración que el relato de la menor resulta contrario con los medios de prueba que presentó la defensa del acusado, resultando más manifiestas las contradicciones en que caían los dichos vertidos en su declaración de retractación. Para poder explicar esta retractación, se manifiesta claramente la existencia de presión familiar sobre la víctima –menor de edad–, puesto que la madre no creía ni podía hacer nada puesto que el hechor era quien sustentaba los gastos del hogar

La doctrina especializada en la materia del abuso sexual de menores explica que los sentimientos de culpa, temor y remordimiento que siente el menor por haber sido abusado, sumado a las numerosas veces en que debe repetir lo experimentado ante personas extrañas, se retractan del suceso denunciado para evitar volver a sentirse victimizados. Se agrega que la etapa de la retractación ocurre, muchas veces, en las etapas finales de la investigación. Para Ronald Summit, la Teoría de la adaptación o de la acomodación explica distintas etapas y los comportamientos de los menores frente a una situación de abuso, las cuales, si bien no siempre se presentan ni constituyen reglas al respecto, sirven como criterios de orientación. La primera etapa es la del secreto, donde el temor lleva al menor a ocultar lo sucedido, que puede originarse porque cree que nadie le creerá o que él o su familia sufrirá un perjuicio si expone lo vivido. La segunda corresponde a la desprotección o impotencia, pues la costumbre es educar al niño con un criterio de autoridad hacia el adulto, donde todo lo que provenga de él tiene que ser aceptado, de manera que el menor siente que no tiene forma de evitar la situación. La tercera etapa es la acomodación o adaptación, que implica la aceptación del menor al abuso debido a que no puede impedir su ocurrencia. La cuarta etapa corresponde a la revelación tardía, conflictiva y poco convincente, pues la manifestación de la experiencia de abuso suele ocurrir luego de mucho tiempo, lo que torna menos creíble la versión que entrega la víctima. La quinta etapa es la de retractación, donde el menor puede sentir rabia, desprecio y sentimientos de culpa por denunciar a algún familiar o a alguien que estima, así como puede deberse a que se ha concretado las amenazas que el abusador hubiere proferido. La retractación viene a ser el camino para retroceder respecto de aquello que tanto dolor les provoca


 II. En el delito de abuso sexual de menores de 14 años se protege la indemnidad sexual o libre desarrollo de su sexualidad, concepto que queda comprendido dentro de la protección constitucional del derecho a la integridad física, psíquica y moral de las personas


 En las tres hipótesis de comisión de abuso sexual que contempla la ley, la conducta descrita corresponde a una acción sexual distinta del acceso carnal, entendiendo por acción sexual cualquier acto de significación sexual y de relevancia realizado mediante contacto corporal con la víctima. El Código Penal establece tres condiciones para estar frente a una acción sexual: la connotación sexual del comportamiento, la relevancia del acto ejecutado y una aproximación corporal con la víctima


Texto completo de la Sentencia


 Santiago, 28 de septiembre de 2007.


 VISTOS Y CONSIDERANDO:


 PRIMERO: Que los días veinticuatro y veinticinco del presente mes y año, en la sala del Quinto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago, constituida por los magistrados Christian Carvajal Silva, en su calidad de Presidente de Sala, Fernando Valenzuela González y Bernardo Ramos Pavlov, se llevó a efecto la audiencia de juicio oral de la causa RUC 0600212935 1, seguida por el delito de robo calificado con violación en contra de don JHONY FRANCIS VERA PIZARRO, chileno, nacido el 27 de junio de 1985, 22 años de edad, soltero, cédula de identidad Nº 16.071.850 1, feriante, domiciliado en calle Inca Oro Nº 2771, departamento 12, comuna de Maipú, Santiago.


 Sostuvo la acusación el Ministerio Público, representado por el fiscal adjunto Félix Inostroza Díaz, con domicilio y forma notificación ya registrado en el Tribunal.


 La defensa del acusado estuvo a cargo de la Defensoría Penal Pública representado por Marun Zegpi Pons, con domicilio y forma de notificación ya señalado en el Tribunal.


 SEGUNDO: Acusación fiscal. La acusación del Ministerio Público tuvo por fundamento la siguiente relación de hechos, según se señala en el auto de apertura: “El día 26 de marzo del año 2006, aproximadamente a las cuatro de la madrugada, el acusado VERA PIZARRO ingresó al domicilio de la víctima, doña VIVIANA JARA CONSTANZO, ubicado en Inca de Oro Nº 2771, Departamento Nº 22 de la comuna de Maipú. Para ello, introdujo su mano por el forado de una ventana ubicada al costado de la puerta de acceso a la vivienda y, luego, movió la cerradura de la puerta. Una vez en el interior de la vivienda se dirigió al dormitorio donde se encontraba durmiendo la víctima y procedió a intimidarla utilizando para ello un arma blanca y amenazándola con agredirla con dicho instrumento y exigiéndole que se sacara la ropa, luego, procedió a acceder carnalmente a la víctima por vía anal, esto es, el acusado introdujo su pene en el ano de la víctima en forma reiterada. A continuación, valiéndose de un cable eléctrico, el acusado procedió a atar a la víctima de pies y manos y procedió a sustraer las siguientes especies que se encontraban en el interior de la vivienda: un DVD RCA de color gris, un equipo musical marca IRT, un teléfono celular LG, una cadena de metal amarillo con un colgante en forma de pirámide, una sábana de media plaza color burdeo, amarillo y verde, un anillo de oro y además, la suma de 180.000.  en dinero efectivo y la billetera que la contenía y se dio a la fuga con las especies señaladas”.


 El Ministerio Público estima que estos hechos son constitutivos del delito de robo calificado con violación, previsto y sancionado en el artículo 433 Nº 1 del Código Penal, en grado de consumado, cabiendo participación en calidad de autor al acusado conforme al artículo 15 Nº 1 del Código Penal.


 Según la Fiscalía favorece al acusado la atenuante de responsabilidad penal contemplada en el artículo 11 Nº 6 del Código Penal.


 Se solicita se imponga al acusado la pena de veinte años de presidio mayor en su grado máximo, más las accesorias legales, en especial, la sujeción a la vigilancia de la autoridad por el plazo de 10 años una vez cumplida la pena principal y el pago de las costas.


 TERCERO: Hecho acreditado, prueba de cargo y valoración. Este Tribunal del Juicio Oral en lo Penal, apreciando los elementos de prueba rendidos durante la audiencia de conformidad con lo establecido en el artículo 297 del Código Procesal Penal, ha adquirido la convicción, más allá de toda duda razonable, que se encuentra acreditado el siguiente hecho: “El día 26 de marzo del año 2006, aproximadamente a las cuatro de la madrugada, el acusado VERA PIZARRO ingresó al domicilio de la víctima, doña VIVIANA JARA CONSTANZO, ubicado en Inca de Oro Nº 2771, Departamento Nº 22 de la comuna de Maipú. Para ello, introdujo su mano por el forado de una ventana ubicada al costado de la puerta de acceso a la vivienda y, luego, movió la cerradura de la puerta. Una vez en el interior de la vivienda y luego de registrar el inmueble se dirigió al dormitorio donde se encontraba durmiendo la víctima y procedió a intimidarla utilizando para ello un arma blanca y amenazándola con agredirla con dicho instrumento, le exigió que se sacara la ropa, para luego proceder a acceder carnalmente a la víctima por vía anal, esto es, el acusado introdujo su pene en el ano de la víctima en forma reiterada causándole lesiones. A continuación, valiéndose de un cable, el acusado la ató de pies y manos y procedió a sustraer las siguientes especies que se encontraban en el interior de la vivienda: un DVD, un equipo musical, un teléfono celular, una cadena con un colgante en forma de pirámide, una sábana, un anillo y además, dinero efectivo dándose a la fuga con las especies señaladas”.


 La proposición fáctica que antecede se encuentra probada con los elementos de convicción que a continuación se señalan:


 a) La declaración prestada por doña VIVIANA ELIZABETH JARA CONSTANZO, víctima de los hechos por los cuales se formuló la acusación. Su declaración se estimó veraz por cuanto su relato fue consistente y lógico, como se desprende de la demás prueba aportada en juicio. En primer lugar nos refiere el día de ocurrencia de los hechos, 26 de marzo del año pasado, la dirección del domicilio en que habitaba y que los mismos ocurrieron en la madrugada de aquel día, de esta forma es coherente con los hechos por los cuales se acusó y con los dichos de los funcionarios que concurrieron al lugar. Por otro lado, precisa que el sujeto aparentemente ingresó abriendo la puerta principal pues había un vidrio quebrado y pudo haber abierto la chapa pasando la mano por ese vidrio, afirmación que se encuentra corroborada por el funcionario Rafael Cares Sepúlveda quien hizo el ejercicio práctico para saber si se podía ingresar de esa forma, lo que resultó efectivo. Posteriormente la víctima relata que se encontraba durmiendo cuando sintió alguien en el interior y al reaccionar, el sujeto le tapa la boca y la amenaza con un cuchillo, ella lanza unas patadas y se corta con el cuchillo que portaba este sujeto. Dicha herida se encuentra acreditada, como constató el perito médico Mario Pardo Gamboa que la examinó. Señala, la declarante, que el sujeto le preguntó por la plata, posteriormente iba al living y volvía, para luego indicarle que no sólo iba a robar sino a violarla. Cabe indicar que la víctima no obstante verse afectada expuso claramente que el sujeto la obligó a sacarse la ropa y le pasó el cuchillo por el cuello y los pechos, para luego obligarla a hacerle sexo oral y, posteriormente, la hizo arrodillarse e indicó que la penetró por el ano, mientras la mantenía agarrada por el pelo y con el cuchillo puesto en el cuello, añade que fue una violación pausada, en que incluso se fumó unos cigarros y le obligaba a fumar a ella, señalando que tenía cigarros en el velador para luego dejar las colillas en un pocillo. Menciona que el sujeto le hablaba indicando que tenía una pareja de nombre Viviana. Cabe indicar que estos últimos hechos relatados están corroborados por el médico Pardo quien al examinar a la mujer comprobó que tenía lesiones en el ano compatibles con una penetración anal, encontrándose restos de semen y espermios en su interior. Por otro lado, la afirmación de la víctima que el sujeto tenía una pareja de nombre Viviana, es corroborado por el funcionario Jorge Mera Mardones quien concurrió al domicilio de la pareja del acusado, encontrándose en dicho domicilio algunas especies sustraídas y los peritajes a colillas de cigarros corroboraron que en algunas de ella se encontró el perfil genético del acusado, todo lo cual demuestra la veracidad de las afirmaciones de la afectada. La víctima, también menciona que logró apreciar que se trataba de un joven de unos 21 o 22 años y señala que el sujeto posteriormente le sacó unos anillos que portaba, indicando que el cuchillo con que fue amenazada correspondía a uno de su casa, al que le faltaba la cacha, mismo instrumento que se le exhibe en audiencia. Declara la afectada que con posterioridad a la violación el sujeto la amarra con un cable del cargador de su celular de pies y manos, para luego dirigirse a la cocina, sacar unas bolsas y en ellas colocar especies que previamente ya había ordenado, precisa que se llevó un DVD, un equipo de música, una cadena, anillos, su celular y también dinero que tenía en una caja y en su cartera. Añade que una vez que se fue el agresor, se soltó de las amarras y partió a la Comisaría para realizar la denuncia. Reconoce como evidencia material tanto la hoja del cuchillo con el que se le amenazó, como los cables utilizados para amarrarla, dado que son de su propiedad, como también seis fotografías consistentes en un equipo de música, un colgante en forma de pirámide que era de su cadena y unas sábanas de su domicilio y que estaban el día de los hechos. La circunstancia del amarre también está corroborado por el médico Pardo Gamboa que comprobó lesiones en sus muñecas compatibles con el relato; la sustracción del equipo de música, el colgante y la sábana, como ya señalamos, se encuentra corroborado porque las mismas se encontraron en el domicilio de la pareja del acusado.


 De esta forma dado su relato consistente, compatible incluso con sus gestos físicos y coherente con el resto de la prueba permite considerarla plenamente veraz, misma conclusión a laque llegó la perito psicóloga Antonia Cuadra Rodríguez. Por otro lado, no existen elementos para estimar que su declaración fuera inventada o elementos que afecten la credibilidad, dado que todos sus dichos se ven corroborados de alguna u otra forma con la prueba que se analizará a continuación, sin que la defensa haya podido generar una duda respecto de la credibilidad.


 b) Como señalamos, la perito ANTONIA CUADRA RODRÍGUEZ, psicóloga, realizó una evaluación del daño y examen de credibilidad del relato de la víctima. Peritaje que por provenir de una profesional del área, sin que existan informes u otros antecedentes que la contradigan y valorando esta declaración en forma coherente con el resto de la prueba permite estimar creíbles sus conclusiones. En efecto, es precisa en indicar que entrevistó en tres ocasiones a la víctima, indicando que la afectada expuso que el día 26 de marzo en su domicilio, en horas de la madrugada, un sujeto la amenaza con un cuchillo, la corta, y la penetra analmente luego de lo cual le sustrae especies de su departamento y la ata con un cable. Dicho relato expuesto por la perito es concordante con lo señalado por la víctima en esta audiencia demostrándose coherencia en las pruebas y consistencia en el relato. La psicóloga añade que los detalles de dicho relato permiten determinar credibilidad y coherencia, como también resulta compatible el daño psicológico de la víctima por la experiencia vivida consistente en un stress post traumático, con paranoia, temor, sentimientos de vergüenza de su cuerpo, todo lo cual conduce a estimar dicho relato como altamente creíble. Afirmación pericial que dado la metodología utilizada, la coincidencia con el resto de la prueba que corrobora la historia de la víctima y el hecho que una experiencia como la acontecida a Jara Constanzo permite razonablemente suponer que genera un daño psicológico como el detallado por la perito, logra causar convicción al Tribunal que las conclusiones en cuanto a la credibilidad y daño sufrido que dio cuenta son veraces.


 c) El médico MARIO PARDO GAMBOA del Instituto Médico Legal, declaró como perito en este juicio sobre el examen médico realizado a Jara Constanzo el día 26 de marzo, mismo día en que ocurrieron las agresiones. Indica que encontró erosiones en ambas muñecas compatibles con un amarre de cable, también constató una herida en el pie izquierdo de tipo cortopunzante y del examen rectal vio hematomas y superficie erosionada que sangraba, concluyendo que estas lesiones eran compatibles con el relato de la paciente y que las lesiones anales eran compatibles con una violación. Si bien menciona que la víctima indicó que el sujeto no eyaculó en su interior, se encontraron semen y espermios en el ano. Su declaración es complementada con seis fotografías correspondientes a las erosiones en la muñeca, pie y piernas. Las imágenes de las marcas en las muñecas impresionaron como producidas por el tipo de amarre señalado por la víctima, lo que fue corroborado por el declarante al señalar que la evidencia material consistentes en cables pudieron servir como causantes de las lesiones, misma afirmación que hizo respecto de la evidencia material consistente en un cuchillo. Añade que los resultados de alcoholemia y droga a la víctima fueron negativos, lo que es coherente con la prueba documental del informe de alcoholemia de la víctima.


 Testimonio al que el Tribunal le da plena validez por cuanto se sustenta en los dichos de una persona con conocimientos propios del área médica, que concluye lesiones compatibles con el relato de la afectada y del resto de la prueba rendida en juicio y no existen otros peritos o informes que contradigan sus conclusiones, por lo que dado este razonamiento permite dar credibilidad al informe, lo que refuerza la credibilidad de la afectada ya que todo lo que ella señaló se ve corroborado con este peritaje.


 d) El Teniente de Carabineros RAFAEL CARES SEPÚLVEDA, expuso que el día de los hechos concurrió al domicilio de la víctima a fin de recabar elementos de interés criminalístico. Sobre el particular indicó que la entrada no tenía señas de forzamiento, pero que junto a la puerta había un vidrio quebrado que permitía alcanzar la cerradura; añade que en el piso del departamento había sangre de desplazamiento y que el dormitorio se encontraba alterado con señas de registro y violencia por manchas de sangre; indicando que había un cargador de teléfono con un cable cortado con un nudo corredizo que daba la impresión de haberse utilizado como amarra; menciona que en el velador había un cenicero con 15 colillas y una hoja de cuchillo y tirada la manilla que correspondía dicho cuchillo, indicando que había evidentes señas de registro. Sus afirmaciones se complementan con fotografías tomadas por el perito en el lugar y que coinciden con su declaración, reforzando su testimonio. Es así como claramente se aprecia en imágenes el edificio, la ventana fracturada y la forma como razonablemente pudo ingresar el agresor, introduciendo su mano a través de dicha ventana abriendo la chapa, como asimismo corrobora la existencia de manchas de sangre, se aprecia el cable cortado y las colillas de cigarro. Añade que se recogió como evidencia para posterior peritajes las colillas de cigarros, manchas de sangre y papeles encontrados en el baño.


 Su testimonio es relevante, tanto porque confirma ciertas circunstancias que la propia víctima menciona, como la ventana quebrada, la forma de ingreso del acusado, el registro de la vivienda, la herida causada a la víctima en su pie, las colillas de cigarros, el instrumento utilizado para amenazarla y los cables presumiblemente utilizados para amarrarla, lo que aumenta la credibilidad de los dichos de la víctima y concordante con ella la veracidad de lo apreciado por este perito que, como experto criminalístico, dio a conocer en esta audiencia tanto en su declaración como en imágenes, sin que existan elementos que desvirtúen su imparcialidad ni credibilidad, por lo que se le da pleno valor tanto a lo que observo como al hecho que la evidencia recabada correspondía a dicho domicilio.


 e) Al analizar la declaración de Jara Constanzo fue enfática en señalar que el acusado fumó en su dormitorio y le obligó a ella a realizar la misma acción, por otro lado, el perito Cares indica que se recogió como evidencia para efectos periciales colillas de cigarros, y papeles encontrados en el domicilio. Los análisis de estas evidencias fueron realizados por la perito bióloga SONIA HENRÍQUEZ GARRIDO, quien confirmó que las manchas rojizas de algunas de estas evidencias correspondían a sangre humana; por otro lado indicó que de las colillas de cigarros analizadas, en una de ellas se encontró un perfil genético completo de Vera Pizarro (el acusado) y en dos de ellas un perfil genético parcial, encontrándose mezclado con un perfil femenino. Añade que también en trozos de papel que correspondían a evidencia de papel confort se encontró perfil genético de Vera Pizarro, en sustancia que contenía fosfato, orientativo de semen, pero sin que pueda afirmarse si lo era.


 Esta pericia resulta creíble en sus conclusiones y relevante para acreditar los hechos y participación. Es creíble pues se trata de una perito experta en la materia por lo que sus peritajes se fundan en conocimientos científicamente afianzados sin que existan informes que la contradigan. Además, los elementos periciados fueron encontrados en el domicilio de la afectada, recogidos el mismo día de los hechos por el Teniente Cares, lo que da certeza del origen de estas evidencias y su vinculación directa con la investigación. Por otro lado, las manchas halladas correspondían a sangre humana lo que es coherente con lo señalado por la víctima en cuanto haber sufrido una lesión; por último, el hecho de haber encontrado el perfil genético en muestra de colillas de cigarro del agresor confirman la versión de la víctima de que este estuvo fumando en su dormitorio. De esta forma, la credibilidad de este peritaje y sus conclusiones se fundan tanto en la condición de experta de la declarante, como de la coherencia con el resto de la prueba, en especial de Jara Constanzo y Cares Sepúlveda.


 f) Los funcionarios de Carabineros, Teniente RODRIGO GUTIÉRREZ MÉNDEZ y Suboficial JORGE MERA MARDONES, permitieron ir determinando la participación del acusado, las especies sustraídas y su ubicación. En efecto, Gutiérrez Méndez señala que conforme a diligencias de investigación, lograron determinar que un sujeto apodado “el chuncho” y de nombre Jhony habría participado en el ilícito investigado, lo que unido al antecedente aportado por la víctima, quien mencionó que el sujeto zigzagueaba en el interior, lo que es indiciario de sujetos que han estado presos, por lo que con el apodo y nombre descubrieron su identidad y obtuvieron su ficha fotográfica, averiguando que siempre andaba con un tal Carlos. Añade que este sujeto junto con Jhony Vera Pizarro fueron detenidos por un delito de violación de morada, por lo que se dirigen a la unidad en que se encontraban y se toma declaración a Carlos González quien declaró que el día 26 de marzo ingresó al domicilio de la víctima el tal chuncho. Luego de eso menciona que se llamó a la víctima, la que concurrió a la unidad y reconoció a Jhony como el sujeto que le habría agredido en un reconocimiento con otros cuatro sujetos de similares características. Explica que Carlos González al declarar, menciona que estaba el mismo día de los hechos con Vera Pizarro tomando alcohol y que estuvo presente cuando la víctima paso por ahí, instante en que Vera Pizarro le señala que violentaría a la víctima, afirmando incluso que vio como Vera ingresa por la puerta de acceso del departamento de la afectada, abriéndola por un vidrio que estaba quebrado. Agrega que González le señaló que luego supo que el sujeto la habría violado y robado a través de la hermana de Vera. Menciona que el acusado también declaró reconociendo haber ingresado pero que fue una relación consentida y que posteriormente le sacó algunas pertenencias para obtener droga, lo cual según su apreciación policial es contradictorio con la demás prueba aportada. Añade que una vez detenido y conforme a la información aportada por el propio González Ponce que señaló que algunas especies sustraídas el acusado las había dejado en el domicilio de su pareja, por lo que se envió al suboficial Mera quien encontró un minicomponente y un colgante en dicho domicilio. Reconoce al acusado como el sujeto que detuvieron el día de los hechos.


 La declaración de Gutiérrez se complementa con la diligencia realizada por el funcionario Jorge Mera Mardones quien concurrió a un domicilio de la comuna de Pudahuel donde vivía Viviana Beltrán, presunta conviviente del agresor en el delito de violación y robo. Menciona que los atendió la madre de Viviana, permitiéndoles la entrada voluntariamente y al explicarle que buscaban unas especies, entendió inmediatamente que se trataba de las especies que había traído Vera Pizarro a su domicilio haciendo presente que no estaba de acuerdo con dicha relación. Añade que encontraron un minicomponente, un medallón en forma de pirámide y unas sábanas, todas especies que había traído Vera Pizarro. Señala que en la unidad la víctima reconoció esas especies como las que se le habían sustraído desde su domicilio por su agresor. El declarante reconoce en fotografías las especies encontradas en dicho domicilio.


 Ambos funcionarios se estimaron veraces dado que sus diligencias policiales son coherentes con la dinámica de los hechos relatadas por la víctima. Así Gutiérrez menciona todas las diligencias tendientes a identificar al agresor, diligencias efectivas dado que la víctima lo reconoce como su agresor. Cabe indicar que este declarante realiza un testimonio de oídas al relatar lo que señaló Carlos González, cuyo valor es de menor convicción por regla general, salvo que dicho relato se complemente con otras diligencias, lo que aconteció en este caso, pues González le relató que el agresor ingresó por la puerta abriendo la perilla por un vidrio quebrado, hecho ratificado por el oficial Cares quien comprobó que era posible dicha maniobra; por otro lado, González le mencionó que el agresor habría dejado especies en el domicilio de su conviviente, lo que fue comprobado por Mera Mardones. De esta forma, el testimonio de oídas de Gutiérrez parece veraz pues, todo lo que mencionó González fue ratificado en diligencias posteriores. A su vez la credibilidad de Mera Mardones se funda en que las especies encontradas en el domicilio de la pareja del agresor fueron identificadas por la víctima, resultando efectivas las diligencias realizadas. Cabe recordar que la propia víctima señaló que su agresor le había señalado que su pareja tenía como nombre de pila Viviana, lo que es concordante con el hecho que Mera Mardones concurre un domicilio en que estaban las especies de la víctima y que según lo expresado por la dueña de casa los habría traído Vera Pizarro a su hija, de nombre Viviana.


 g) Declaró en audiencia CARLOS GONZÁLEZ PONCE, quien es mencionado por Gutiérrez Méndez como el compañero de Vera Pizarro y que en la Comisaría habría manifestado la responsabilidad del acusado en los hechos como también indicado que las especies estaban en el domicilio de la pareja de Vera. Sin embargo, en este juicio González negó que esas fueran sus palabras, señalando que no sabía leer y escribir y que lo señalado en su declaración fiscal respecto de la participación de Jhony, que se leyó conforme al artículo 332 del Código Procesal Penal, no era cierta. Sostuvo, en cambio, que ese día se encontraba tomando y que todos estaban curados, pero nada más. Esta escueta declaración no se condice con el hecho cierto que el funcionario Gutiérrez señaló que González indicó que Jhony ingresó a dicho domicilio como al hecho que las especies estaban donde vivía la polola del agresor, circunstancias confirmadas tanto por Mera Mardones como por la perito bióloga que determinó la presencia de perfil genético del acusado en el domicilio de la afectada, todo lo cual induce a pensar que la negativa de González a reconocer su declaración fiscal se funda en una solidaridad con su compañero y por el hecho que ambos se encuentran presos actualmente, de lo contrario no sería explicable cómo la policía tuvo éxito en sus diligencias si lo señalado por González no fuera verdad, por lo que si bien no se da valor a su declaración prestada en audiencia, si se estimará cierto lo expuesto por el mismo en Fiscalía, dado que dicha información sirvió para diligencias posteriores que culminaron con éxito.


 En audiencia también declaró JACOBO ANDRÉS CIFUENTES ROJAS, quien actualmente también esta preso e indicó que el día de los hechos compartió trago con el acusado, con Carlos y un menor de edad, que estuvieron bebiendo hasta tarde pero que luego no los vio más. Esta declaración fue confrontada, conforme al artículo 332 del Código Procesal Penal, con su declaración fiscal en que manifestó que ese día “el chuncho” manifestó que tenía ganas de “pitiarse” una casa en que la “mina” nunca pasaba en casa e incluso los habría invitado a robarla y que amaneciendo llegó a casa de su cuñado y le dijo que tenía unas monedas, percatándose que tenía sangre en los brazos. Esta contradicción fue aclarada por el propio acusado quien indicó que era efectivo lo declarado en Fiscalía y era lo que había pasado.


 Conforme a ello se le dará pleno valor a lo manifestado por él en Fiscalía, dado que se aviene en forma coherente con lo acontecido y con lo manifestado por el propio Carlos González en Fiscalía, reforzando la conclusión que ambos declarantes atendido su condición de presos y cercanos al acusado no quisieron inculparlo en audiencia, pero que sus declaraciones fiscales se ajustan de mejor forma a lo acontecido en la realidad, por su coherencia con el resto de la prueba, más aún cuando Cifuentes reconoce la efectividad de lo señalado en Fiscalía.


 h) La declaración de Daniel Villarroel Morales, funcionario de Carabineros, sólo confirma la efectividad de la denuncia efectuada por la víctima el día de los hechos, recordando que estaba en estado de shock, lo que se condice con la experiencia vivida por la afectada.


 i) Además de la prueba referida se acompañaron dos set fotográficos de seis fotografías cada uno, correspondientes a las especies sustraídas y lesiones sufridas por la víctima. Dado el reconocimiento de las imágenes por parte de la víctima y de Mera Mardones respecto a las referidas especies sustraídas se le dará pleno valor; respecto de las imágenes de lesiones también se le dará pleno valor dado que las mismas fueron reconocidas por el médico Pardo Gamboa quien efectúo el examen físico a la agredida. Por otro lado, el informe de alcoholemia negativo de la víctima es coherente con lo manifestado por el médico ya individualizado en cuanto el resultado negativo de la misma.


 De esta forma los testimonios antes referidos, la prueba pericial rendida, las imágenes fotográficas exhibidas y la documental ingresada valoradas unas con otras conforme a los principios de la lógica, máximas de experiencias y conocimientos científicamente afianzados permiten establecer de manera precisa el hecho acreditado en este considerando.


 CUARTO: Calificación jurídica del hecho acreditado. Los hechos que se han tenido por acreditados en la motivación que antecede se encuadran dentro de la figura típica prevista en el artículo 433 Nº 1 del Código Penal, esto es, robo calificado con violación.


 Esta figura penal regulada en el título IX del libro II del Código Penal requiere para su configuración la apropiación de especies corporales muebles ajenas, con ánimo de lucro y sin la voluntad de su dueño, siempre que para obtener la apropiación se obligue a la persona a la entrega o impida su oposición mediante violencia o intimidación (coacción), pero que además de dichas acciones se cometa violación, esto es, acceso carnal anal, bucal o vaginal no consentido y cometido con fuerza, elementos que concurren en esta causa conforme a los medios de prueba aportados por la Fiscalía.


 Cabe indicar que es una figura compleja y que conforme a la reformas legislativas de la ley 13.303 que modificó la expresión existente de “si con motivo u ocasión resultare”, por la expresión “si con motivo u ocasión se cometiere, además”, permite afirmar que estos tipos penales no son calificados por el resultado pues exigen una comisión dolosa e incluso algunos han entendido culposa (en tal sentido Bascuñan Rodríguez, apuntes de Curso de Derecho Penal, U. de Chile), pero nunca fortuita, de lo contrario vulneraría el principio de culpabilidad. Por otro lado, la razón de ser de esta figura penal permite interpretar que los resultados de muerte, lesiones o violación derivan de un aprovechamiento de situación de poder originada por la coacción ya sea como relación medial, como opinan Garrido Montt y Etcheberry, o bien como un modelo de salteo con requisitos de simultaneidad y aprovechamiento de la situación de poderío configurada por la coacción (Bascuñan Rodríguez, ob. citada). Estimamos que esta última interpretación es la más adecuada en los casos de violación ya que en la comisión de esta conducta en un contexto de robo no es de medio o fin, sino la utilización de la coacción o violencia generando una situación de indefensión que es utilizada tanto para la apropiación como la violación, por lo mismo sólo cabe sostener este tipo penal con la expresión “con ocasión” y no “con motivo”, entendiendo esta última expresión como medio para la ejecución del ilícito y ocasión como circunstancial a la actividad de apoderamiento (en tal sentido Garrido Montt, Derecho Penal, Tomo IV, pág. 196). Esta conducta, robo con violación, tampoco es necesaria que se cometa durante la realización de la apropiación sino puede cometerse con aprovechamiento de la situación de poder originada en el ejercicio de la violencia propia del robo, por lo que puede acontecer antes, durante o después de la sustracción. Cabe añadir que se exige también que sean coetáneos en el ámbito temporal, lo cual resulta lógico si la situación de indefensión que lleva la violación es originada justamente por la violencia propia de la sustracción.


 Definido este ámbito teórico y determinado el sentido y alcance de esta figura penal pluriofensiva, cabe determinar si se cumplen las exigencias típicas exigidas por la norma.


 En tal sentido, lo primero que cabe determinar es la existencia de una situación de coacción violenta que generó una situación vulnerabilidad que permitió tanto la apropiación como la violación. Lo primero que cabe precisar es el concepto de violencia, lo que se ha entendido como uso de fuerza física ejercida con cierto grado de permanencia y que afecte en forma significativa la integridad o seguridad personal coartando su libertad (en tal sentido Politoff, Matus, Ramírez, Lecciones de Derecho Penal, Parte Especial, pág.360) por lo mismo su exigencia debe suprimir la capacidad de actuación de la voluntad o su capacidad de ejecución. Es del caso señalar que las acciones de carácter violento se acreditaron con los dichos de la víctima Jara Constanzo quien relató que el individuo ingresó a su domicilio en circunstancias que estaba durmiendo y le colocó un arma blanca en el cuello, y ante su resistencia se corta un pie con dicha arma, la mantiene siempre bajo la amenaza con arma blanca, para luego, penetrarla analmente y amarrarla con cables de teléfono. Afirmaciones corroboradas por Pardo Gamboa quien detalla las lesiones en las muñecas, pie y ano de la víctima concluyendo la efectividad de su relato, por otro lado las diligencias en el lugar realizadas por Cares Sepúlveda permitieron encontrar el arma y el cable utilizada para amarrarla. De esta forma cabe estimar que la violencia e intimidación existió con el objeto de apropiarse de las pertenencias de la víctima Viviana Jara Constanzo y penetrarla analmente, lo que aconteció desde el momento que el sujeto ingresa a su domicilio, la intimida con un arma, la coacciona físicamente para penetrarla y luego la amarra, lo que razonablemente de acuerdo a principios de lógica deben provocar a cualquier persona un miedo si no accedía a sus peticiones, amenazas que, por lo demás se concretizaron en acciones violentas como la supresión de su capacidad de movimiento al atarla con cables telefónicos. De esta forma se puede concluir que la violencia e intimidación ejercida fue capaz de generar supresión a la capacidad de la voluntad de la afectada para oponerse a la apropiación obligando a la manifestación o entrega de las especies que portaba, pues se trataba de un ataque directo a la integridad física destinada a la apropiación y de la misma forma esa supresión de voluntad fue utilizada para penetrarla analmente. La idoneidad y efectividad del medio utilizado se mide conforme al fin perseguido y en este caso fue la supresión, mediante actos violentos, de la voluntad para impedir la resistencia a la afectada tanto para la apropiación como para la penetración. Es idónea y grave la forma de comisión pues, según las máximas de experiencias cualquier persona que se encuentra en su domicilio, aparentemente protegida, al ingresar sorpresivamente un individuo en la noche, amenazarla con un arma blanca, cortándole un pie al oponerse y luego amarrarla, permite considerar que dichos actos son suficientes para vencer cualquier tipo de resistencia de la víctima, generando una situación de indefensión, que justamente es aprovechada para la comisión de la penetración anal y apropiación de especies.


 Establecida la violencia en la forma descrita, cabe señalar que la misma se utilizó, por un lado, para la apropiación de cosas muebles ajenas sin la voluntad de su dueño lo que quedó claramente establecida mediante la declaración de la víctima Viviana Jara Constanzo, quien expuso que el sujeto efectuó registro en su domicilio, le sustrajo unos anillos que tenía en la mano, un collar con un colgante y que, luego de consumar la violación y proceder a atarla con unos cables, se dirigió al living de su departamento para apropiarse de un DVD, un equipo de música, su celular y dinero. Afirmación refrendada por el perito criminalístico Cares Sepúlveda que al inspeccionar el domicilio determinó claras señas de registro del inmueble, lo que unido a las diligencias realizadas por los funcionarios Gutiérrez Méndez y Mera Mardones, este último que concurrió al domicilio de la pareja del agresor encontrando en dicho inmueble un equipo de música, un colgante y unas sábanas, especies todas reconocidas por la víctima como las que se encontraban en su propiedad el día de los hechos. Cabe añadir que la propia víctima reconoció las imágenes fotográficas consistentes en un equipo de música, un colgante en forma de pirámide y las sábanas, todas especies que fueron sustraídas por su agresor. De tal forma que la conducta desplegada por su agresor tenía por fin sustraer a Jara Constanzo sus pertenencias, especies que por sus características de ser trasladables y corporales son muebles, demostrándose que la sustracción de dicha especie se hace contra su voluntad, por cuanto fue coaccionada por un arma blanca y posteriormente atada de pies y manos por su agresor para impedir su resistencia no sólo a la apropiación sino a la violación. Por último, el ánimo de lucro se establece por la misma conducta desplegada por el asaltante desde el momento que generó una nueva tenencia respecto de la cual podían lucrar con las mismas.


 Como ya hemos expuesto, este delito es una figura compleja que no se agota en la apropiación sino requiere realizar la conducta de violación, lo que aconteció en este caso. La víctima Jara Constanzo es clara y precisa en indicar que el sujeto mediante un arma blanca que le colocó en el cuello, la obligó a ponerse de espalda, de rodillas para, en un momento exigir su agresor que le haga sexo oral y luego, le exige ponerse de espalda donde la penetró con su pene en varias ocasiones por el ano, sujetándola del pelo y colocando el cuchillo en el cuello de la víctima. Esta declaración se ve corroborada por el examen realizado por el médico Pardo Gamboa que confirmó lesiones y desgarros en el ano compatibles con una penetración anal e incluso señalando haber obtenido muestras de semen y espermios. Unido a lo anterior, el perito Cares Sepúlveda señala que conforme a la inspección ocular del lugar, la habitación del departamento con mayores señas de fuerza era el dormitorio lo que constituye un elemento más para determinar la credibilidad de lo acontecido. Por último, la psicóloga Antonia Cuadra Rodríguez al realizar un examen de credibilidad y evaluación de daño de la afectada, es clara en indicar que la víctima es creíble porque presenta un stress post traumático, con miedos, fobias, sensación de asco, compatibles con la experiencia vivida por Jara Constanzo. De lo anterior se puede concluir la existencia de la violación, denominada en la doctrina como violación propia, desde el instante que se trata de una mujer mayor de 14 años, respecto a la cual se accedió carnalmente con el pene utilizando fuerza o intimidación, que en el caso particular se establece al utilizar un arma blanca que se le colocó en el cuello de la víctima en circunstancias que ella estaba durmiendo y en su domicilio lo que permite desprender que su temor se funda en un hecho que objetivamente puede generar a cualquier persona que se encuentre en la situación descrita por la afectada, esto es, sola frente a un sujeto que estaba nervioso con un cuchillo, que no obstante ser de pequeño tamaño, es suficiente para inhibir o impedir la oposición, más aún cuando en el caso particular, la víctima al oponerse fue cortada en su pie izquierdo, todo lo cual genera un miedo de verse expuesta a un mal mayor y es en ese contexto en que se consuma la violación como también la apropiación.


 En cuanto a los elementos subjetivos del tipo penal, por las mismas pruebas referidas en el considerando anterior y señaladas en este considerando permiten estimar que la conducta desplegada por los hechor revela conocimiento y voluntad de realización del tipo objetivo, pues así se deduce del hecho de intimidar y violentar a la afectada con el objeto de coaccionarla para accederla carnalmente y, luego, apropiarse de sus pertenencias, ejecutando, conociendo y queriendo cada uno de los elementos del tipo, esto es, violencia con el objetivo de violar a la víctima y sustraer especies, lo que se traduce en el dolo exigido para este ilícito.


 En cuanto al grado de desarrollo, se estima que se encuentra en grado de consumado, lo que se deduce de la actividad desplegada por el autor, pues luego de ejercer intimidación y violencia penetró analmente a la víctima y se apropió de sus pertenencias venciendo la esfera de custodia de la propietaria y generando una nueva, desde el instante que incluso algunas de ellas se encontraron en el domicilio de la pareja del sujeto activo. De esta forma se logró el objetivo delictual que es la expropiación con apropiación correlativa de las especies de la víctima y la violación a la misma, conductas ejecutadas bajo el temor y violencia generada por la utilización de un arma y contexto de indefensión que afectaba a la agredida, consumando el ilícito en ese instante.


 QUINTO: Participación del acusado. La participación de Jhony Francis Vera Pizarro en el ilícito descrito en el considerando anterior, quedó claramente establecida por las diligencias de investigación encabezadas por el funcionario de Carabineros Rodrigo Gutiérrez Méndez, quien luego de indagaciones pudo determinar que el acusado se apodaba “chuncho” y que era sindicado como participante en los hechos investigados. Dichas aseveraciones fueron corroboradas con declaraciones tomadas a Carlos González quien le confirmó la identidad del acusado y su participación en los hechos, permitiendo la detención del acusado. Una vez detenido, la víctima al concurrir a la Comisaría identificó al acusado dentro de cuatro sujetos con similares características como el autor de las agresiones. Además, cabe indicar que la víctima en su declaración señala que su agresor le había mencionado que tenía una pareja de nombre Viviana, hecho que es coherente con la circunstancia de haber encontrado especies de la víctima en el domicilio de la pareja del agresor que justamente se llama Viviana, diligencia realizada por el Suboficial Mera Mardones. Por lo demás, ese dato fue entregado por Carlos González a Carabineros, no obstante que en audiencia este testigo haya negado esa declaración, negativa que como ya analizamos en el considerando pertinente no se ajusta al resto de la prueba ni a los dichos de Jacobo Cifuentes, quien si bien en un principio negó los hechos, luego afirmó la efectividad que Vera Pizarro manifestó, momentos antes de ocurrencia del ilícito, su deseo de asaltar la casa indicada. A mayor abundamiento, el perito Cares Rodríguez levantó evidencia del departamento de la víctima, consistente, entre otras, en colillas de cigarro y pedazos de papel del baño. Evidencias que periciadas por la bióloga Henríquez Garrido permite identificar el perfil genético del acusado en dichas muestras, lo que corrobora la presencia del acusado en el domicilio de la agredida y, por tanto, su participación, todo lo cual es coherente con el resto de la prueba.


 Acreditada la participación del acusado en los hechos establecidos en el considerando tercero, la misma se encuadra dentro del artículo 15 Nº 1 del Código Penal al tomar parte en la ejecución de una manera inmediata y directa, pues según claramente relata la víctima fue el acusado quien la amenazó con un arma blanca, y bajo esa coacción la penetró analmente, para luego atarla de pies y manos y sustraerle diversas especies de su domicilio, todo lo cual implica ejecutar todos y cada uno de los elementos del tipo penal, encuadrando su conducta en calidad de autor del artículo citado.


 SEXTO: Alegaciones de la defensa. Sostuvo que la prueba no era concluyente, dado ciertas contradicciones de la víctima en las horas que ocurrieron los hechos, en la fecha que había tenido relaciones sexuales antes, y al hecho que la sustancia encontrada en el contenido rectal no pudo identificarse la identidad. Añade que hay indicios de actos apropiatorios, pero dudas respecto de la violación y que no parece lógico que la afectada no haya puesto cerrojo en la puerta de su domicilio en un barrio peligroso.


 El Tribunal desechará los argumentos sostenidos por la defensa. En primer lugar, respecto a la hora de ocurrencia, además de ser irrelevante para la acreditación del ilícito, es perfectamente razonable que la afectada no sepa con claridad a que hora ingresó su agresor, pues se encontraba durmiendo, por lo que divergencias de dos horas o tres se ajusta al contexto de ocurrencia. Por otro lado, el hecho que la víctima haya tenido relaciones sexuales con su pareja días antes no descarta la violación, más aún la víctima afirma que jamás la habían penetrado analmente y no existen elementos para que estimar esté mintiendo sobre este punto, al contrario, los exámenes médicos pertinentes realizados el mismo día de los hechos confirman desgarros y heridas incluso con sangre en el ano, acreditando la penetración y la fuerza ejercida por su agresor como se constató por las lesiones en las muñecas, lo que unido a los exámenes de credibilidad y daño que expuso la perito Cuadra Rodríguez permiten estimar que existió la violación tal cual lo relató la víctima, resultando irrelevante el hecho que un día o dos días antes la víctima haya tenido relaciones sexuales con su pareja. Además, el hecho que no se haya podido determinar el perfil genético de las muestras de contenido rectal de la víctima, es una circunstancia posible dada la insuficiencia de material genético en la evidencia como claramente explicó Henríquez Garrido, pero que no desvirtúa la violación ni la participación del acusado en ese ilícito. Por último, respecto a que la víctima no haya puesto cerrojo a la puerta principal, no puede ser utilizado como argumento para estimar que la afectada se expuso al riesgo, pues ella estaba en su casa habitación y la única forma de abrir la puerta era desde el interior, lo que lamentablemente no sabía era que introduciendo una mano por el vidrio roto se podía abrir, pero ello no es culpa ni permite suponer siquiera un consentimiento, más aún considerando que los hechos le causaron un grave daño psicológico a la víctima por lo que no existen elementos que razonablemente haya consentido tener relaciones sexuales. Así las cosas, se rechaza la petición de la defensa de recalificar los hechos a un tipo de delito de apropiación desestimando la violación.


 SEPTIMO: Circunstancias modificatorias de responsabilidad penal. Según consta del auto de apertura en su considerando tercero las partes acordaron la siguiente convención probatoria “el extracto de filiación y antecedentes del acusado, no registra condena alguna por crimen, simple delito o falta, perpetrado con anterioridad al veintidós de agosto de dos mil siete”. Además tanto la Fiscalía como la defensa invocaron a favor de Vera Pizarro la atenuante de irreprochable conducta anterior. Atento a la convención probatoria y al hecho que sólo registra un auto de procesamiento según lo expuesto por el órgano persecutor, el Tribunal acogerá la petición de reconocer como irreprochable la conducta del acusado, dado que la modificatoria del artículo 11 Nº 6 del Código Penal, debe entenderse como una exigencia social, esto es, que no haya sido objeto de condenas anteriores por crimen o simple delito, lo que acontece en este caso.


 OCTAVO: Pena aplicable. El tipo penal acreditado es un delito de robo con violación, en grado de consumado, estableciéndose la participación del acusado como autor. Al tenor de lo dispuesto en el artículo 433 Nº 1 del Código Penal, la pena probable es presidio mayor en su grado medio a perpetuo calificado, es decir, la penalidad más alta asignada a cualquier tipo penal. Sin embargo, como se ha reconocido la atenuante de irreprochable conducta anterior y de conformidad al artículo 68 del Código Penal no podrá aplicarse la pena en su grado máximo, esto es, no podrá aplicarse perpetua calificado. En consecuencia, el marco penal queda en presidio mayor en su grado medio a presidio perpetuo simple, determinando la penalidad exacta al tenor del artículo 69 del Código Penal. Al respecto, este Tribunal considera que se trata de un hecho que causó un grave daño físico y psicológico a la víctima, pues la sometió a un vejamen en su propio domicilio que sin duda el legislador quiso sancionar especialmente con este tipo penal, que unido al hecho de amarrarla, de mantenerla bajo una coacción psicológica durante largo tiempo, permite suponer que existe un daño relevante, lo que por lo demás se acreditó con la declaración de la psicóloga Antonia Cuadra Rodriguez. Por otro lado, la pena debe ajustarse a criterios que permitan un objetivo no sólo retributivo sino también preventivo en el sentido que mediante su aplicación se pueda obtener un beneficio para la sociedad y en particular para el sancionado con su rehabilitación, lo que sólo puede obtenerse mediante penas cuya extensión no signifiquen un encarcelamiento tan extremo que no motive siquiera para realizar actividades de rehabilitación por parte del encausado, más aún considerando que en el caso particular el acusado no tiene condenas anteriores lo que implica que deben realizarse actividades tendientes a evitar que el contacto criminal simplemente degenere en una persona con mayores malos hábitos y ello sólo se logra con una pena que tome en consideración todas estas circunstancias. Conforme a este razonamiento, el Tribunal aplicará la pena en su grado más bajo atento al hecho que el acusado no tiene antecedentes anteriores y resulta necesario para evitar generar una desesperanza que conduzca a no tener una motivación para rehabilitarse, pero dentro de este grado en su máximum atendido a la forma de comisión del ilícito y el daño causado a la víctima, por lo que se aplicará en definitiva catorce años de presidio mayor en su grado medio, más las accesorias legales.


 Cabe rechazar la petición fiscal de aplicar como pena accesoria la sujeción a la vigilancia de la autoridad por el período de 10 años una vez cumplida la pena principal, dado que dicha sanción no está contemplada en el tipo penal del artículo 433 Nº 1 del Código Penal, no pudiendo aplicarse una pena distinta a la señalada, pues de lo contrario se vulnera el principio de legalidad. Por lo demás, el argumento que se trata de dos delitos, en la hipótesis acreditada es erróneo, pues en dichos casos el tipo penal es uno solo, esto es, el delito de robo con violación. A mayor abundamiento la sanción referida, está contemplada en el artículo 372 del Código Penal que sólo es aplicable a determinados delitos sexuales cometidos contra menores, lo que tampoco acontece en este caso.


 Se exime del pago de las costas de esta causa al acusado por haber estado privado de libertad en esta causa y haber sido representado por la Defensoría Penal Pública al tenor del artículo 593 y 600 del Código Orgánico de Tribunales, todo lo cual permite presumirlo pobre para todos los efectos legales.


 NOVENO: Beneficios. En atención a la extensión de la pena impuesta, esto es, catorce años de presidio mayor en su grado medio, no se concederá ningún beneficio alternativo al cumplimiento de penas señaladas en la ley 18.216, por no concurrir sus requisitos legales, por lo que deberá cumplir la pena efectiva, sirviéndole de abono al tiempo de condena el tiempo que ha permanecido privado de libertad en esta causa.


 Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 1º, 11 Nº 6, 14 Nº 1, 15 Nº 1, 18, 26, 28, 50, 51, 68, 69, 432, 433 Nº 1 y 439 del Código Penal; 295, 297, 325 y siguientes y 336, 340, 342, 344, 346 y 348 del Código Procesal Penal, se declara:


 I.  Se condena a JHONY FRANCIS VERA PIZARRO, ya individualizado, a la pena de CATORCE AÑOS DE PRESIDIO MAYOR EN SU GRADO MEDIO más las accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la de inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena como AUTOR del delito de ROBO CALIFICADO CON VIOLACIÓN, en grado de consumado, cometido el día 26 de marzo de 2006, en perjuicio de Viviana Jara Constanzo, en la comuna de Maipú.


 II.  Que se le exime del pago de las costas por las razones indicadas en considerando octavo.


 III.  Que no concurriendo los requisitos legales no se concederá al sentenciado Vera Pizarro ningún beneficio de la ley 18.216, por lo que deberá cumplir la pena corporal en forma efectiva una vez que se encuentre ejecutoriada la sentencia, sirviéndole de abono el período que ha permanecido privado de libertad en esta causa, a saber, desde el día 8 de mayo de 2006 en adelante en forma ininterrumpida, según consta en el auto de apertura de juicio oral.


 IV. Devuélvase la prueba incorporada por los intervinientes.


 Se previene que el juez Christian Carvajal Silva, atendida la gravedad del hecho que se dio por sentado y, especialmente, su forma y circunstancias de comisión que redundaron en una mayor extensión del daño hacia la víctima, fue de opinión de imponer al sentenciado la pena de quince años y un día de presidio mayor en su grado máximo y las accesorias mencionadas en la presente sentencia.


 En su oportunidad, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 113 inciso segundo del Código Orgánico de Tribunales y artículo 468 del Código Procesal Penal, remítanse los antecedentes necesarios al Juzgado de Garantía competente para su cumplimiento y ejecución.


 Regístrese.


 Sentencia redactada por el juez Bernardo Ramos Pavlov y la prevención por su autor.


 Pronunciada por los jueces del Quinto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago CHRISTIAN CARVAJAL SILVA, presidente de Sala, FERNANDO VALENZUELA GONZÁLEZ y BERNARDO RAMOS PAVLOV.


 RIT N 64 2007


 RUC Nº 0600212935 1


Texto Sentencia Tribunal Base:


 Santiago, 28 de septiembre de 2007.


 VISTOS Y CONSIDERANDO:


 PRIMERO: Que los días veinticuatro y veinticinco del presente mes y año, en la sala del Quinto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago, constituida por los magistrados Christian Carvajal Silva, en su calidad de Presidente de Sala, Fernando Valenzuela González y Bernardo Ramos Pavlov, se llevó a efecto la audiencia de juicio oral de la causa RUC 0600212935 1, seguida por el delito de robo calificado con violación en contra de don JHONY FRANCIS VERA PIZARRO, chileno, nacido el 27 de junio de 1985, 22 años de edad, soltero, cédula de identidad Nº 16.071.850 1, feriante, domiciliado en calle Inca Oro Nº 2771, departamento 12, comuna de Maipú, Santiago.


 Sostuvo la acusación el Ministerio Público, representado por el fiscal adjunto Félix Inostroza Díaz, con domicilio y forma notificación ya registrado en el Tribunal.


 La defensa del acusado estuvo a cargo de la Defensoría Penal Pública representado por Marun Zegpi Pons, con domicilio y forma de notificación ya señalado en el Tribunal.


 SEGUNDO: Acusación fiscal. La acusación del Ministerio Público tuvo por fundamento la siguiente relación de hechos, según se señala en el auto de apertura: “El día 26 de marzo del año 2006, aproximadamente a las cuatro de la madrugada, el acusado VERA PIZARRO ingresó al domicilio de la víctima, doña VIVIANA JARA CONSTANZO, ubicado en Inca de Oro Nº 2771, Departamento Nº 22 de la comuna de Maipú. Para ello, introdujo su mano por el forado de una ventana ubicada al costado de la puerta de acceso a la vivienda y, luego, movió la cerradura de la puerta. Una vez en el interior de la vivienda se dirigió al dormitorio donde se encontraba durmiendo la víctima y procedió a intimidarla utilizando para ello un arma blanca y amenazándola con agredirla con dicho instrumento y exigiéndole que se sacara la ropa, luego, procedió a acceder carnalmente a la víctima por vía anal, esto es, el acusado introdujo su pene en el ano de la víctima en forma reiterada. A continuación, valiéndose de un cable eléctrico, el acusado procedió a atar a la víctima de pies y manos y procedió a sustraer las siguientes especies que se encontraban en el interior de la vivienda: un DVD RCA de color gris, un equipo musical marca IRT, un teléfono celular LG, una cadena de metal amarillo con un colgante en forma de pirámide, una sábana de media plaza color burdeo, amarillo y verde, un anillo de oro y además, la suma de 180.000.  en dinero efectivo y la billetera que la contenía y se dio a la fuga con las especies señaladas”.


 El Ministerio Público estima que estos hechos son constitutivos del delito de robo calificado con violación, previsto y sancionado en el artículo 433 Nº 1 del Código Penal, en grado de consumado, cabiendo participación en calidad de autor al acusado conforme al artículo 15 Nº 1 del Código Penal.


 Según la Fiscalía favorece al acusado la atenuante de responsabilidad penal contemplada en el artículo 11 Nº 6 del Código Penal.


 Se solicita se imponga al acusado la pena de veinte años de presidio mayor en su grado máximo, más las accesorias legales, en especial, la sujeción a la vigilancia de la autoridad por el plazo de 10 años una vez cumplida la pena principal y el pago de las costas.


 TERCERO: Hecho acreditado, prueba de cargo y valoración. Este Tribunal del Juicio Oral en lo Penal, apreciando los elementos de prueba rendidos durante la audiencia de conformidad con lo establecido en el artículo 297 del Código Procesal Penal, ha adquirido la convicción, más allá de toda duda razonable, que se encuentra acreditado el siguiente hecho: “El día 26 de marzo del año 2006, aproximadamente a las cuatro de la madrugada, el acusado VERA PIZARRO ingresó al domicilio de la víctima, doña VIVIANA JARA CONSTANZO, ubicado en Inca de Oro Nº 2771, Departamento Nº 22 de la comuna de Maipú. Para ello, introdujo su mano por el forado de una ventana ubicada al costado de la puerta de acceso a la vivienda y, luego, movió la cerradura de la puerta. Una vez en el interior de la vivienda y luego de registrar el inmueble se dirigió al dormitorio donde se encontraba durmiendo la víctima y procedió a intimidarla utilizando para ello un arma blanca y amenazándola con agredirla con dicho instrumento, le exigió que se sacara la ropa, para luego proceder a acceder carnalmente a la víctima por vía anal, esto es, el acusado introdujo su pene en el ano de la víctima en forma reiterada causándole lesiones. A continuación, valiéndose de un cable, el acusado la ató de pies y manos y procedió a sustraer las siguientes especies que se encontraban en el interior de la vivienda: un DVD, un equipo musical, un teléfono celular, una cadena con un colgante en forma de pirámide, una sábana, un anillo y además, dinero efectivo dándose a la fuga con las especies señaladas”.


 La proposición fáctica que antecede se encuentra probada con los elementos de convicción que a continuación se señalan:


 a) La declaración prestada por doña VIVIANA ELIZABETH JARA CONSTANZO, víctima de los hechos por los cuales se formuló la acusación. Su declaración se estimó veraz por cuanto su relato fue consistente y lógico, como se desprende de la demás prueba aportada en juicio. En primer lugar nos refiere el día de ocurrencia de los hechos, 26 de marzo del año pasado, la dirección del domicilio en que habitaba y que los mismos ocurrieron en la madrugada de aquel día, de esta forma es coherente con los hechos por los cuales se acusó y con los dichos de los funcionarios que concurrieron al lugar. Por otro lado, precisa que el sujeto aparentemente ingresó abriendo la puerta principal pues había un vidrio quebrado y pudo haber abierto la chapa pasando la mano por ese vidrio, afirmación que se encuentra corroborada por el funcionario Rafael Cares Sepúlveda quien hizo el ejercicio práctico para saber si se podía ingresar de esa forma, lo que resultó efectivo. Posteriormente la víctima relata que se encontraba durmiendo cuando sintió alguien en el interior y al reaccionar, el sujeto le tapa la boca y la amenaza con un cuchillo, ella lanza unas patadas y se corta con el cuchillo que portaba este sujeto. Dicha herida se encuentra acreditada, como constató el perito médico Mario Pardo Gamboa que la examinó. Señala, la declarante, que el sujeto le preguntó por la plata, posteriormente iba al living y volvía, para luego indicarle que no sólo iba a robar sino a violarla. Cabe indicar que la víctima no obstante verse afectada expuso claramente que el sujeto la obligó a sacarse la ropa y le pasó el cuchillo por el cuello y los pechos, para luego obligarla a hacerle sexo oral y, posteriormente, la hizo arrodillarse e indicó que la penetró por el ano, mientras la mantenía agarrada por el pelo y con el cuchillo puesto en el cuello, añade que fue una violación pausada, en que incluso se fumó unos cigarros y le obligaba a fumar a ella, señalando que tenía cigarros en el velador para luego dejar las colillas en un pocillo. Menciona que el sujeto le hablaba indicando que tenía una pareja de nombre Viviana. Cabe indicar que estos últimos hechos relatados están corroborados por el médico Pardo quien al examinar a la mujer comprobó que tenía lesiones en el ano compatibles con una penetración anal, encontrándose restos de semen y espermios en su interior. Por otro lado, la afirmación de la víctima que el sujeto tenía una pareja de nombre Viviana, es corroborado por el funcionario Jorge Mera Mardones quien concurrió al domicilio de la pareja del acusado, encontrándose en dicho domicilio algunas especies sustraídas y los peritajes a colillas de cigarros corroboraron que en algunas de ella se encontró el perfil genético del acusado, todo lo cual demuestra la veracidad de las afirmaciones de la afectada. La víctima, también menciona que logró apreciar que se trataba de un joven de unos 21 o 22 años y señala que el sujeto posteriormente le sacó unos anillos que portaba, indicando que el cuchillo con que fue amenazada correspondía a uno de su casa, al que le faltaba la cacha, mismo instrumento que se le exhibe en audiencia. Declara la afectada que con posterioridad a la violación el sujeto la amarra con un cable del cargador de su celular de pies y manos, para luego dirigirse a la cocina, sacar unas bolsas y en ellas colocar especies que previamente ya había ordenado, precisa que se llevó un DVD, un equipo de música, una cadena, anillos, su celular y también dinero que tenía en una caja y en su cartera. Añade que una vez que se fue el agresor, se soltó de las amarras y partió a la Comisaría para realizar la denuncia. Reconoce como evidencia material tanto la hoja del cuchillo con el que se le amenazó, como los cables utilizados para amarrarla, dado que son de su propiedad, como también seis fotografías consistentes en un equipo de música, un colgante en forma de pirámide que era de su cadena y unas sábanas de su domicilio y que estaban el día de los hechos. La circunstancia del amarre también está corroborado por el médico Pardo Gamboa que comprobó lesiones en sus muñecas compatibles con el relato; la sustracción del equipo de música, el colgante y la sábana, como ya señalamos, se encuentra corroborado porque las mismas se encontraron en el domicilio de la pareja del acusado.


 De esta forma dado su relato consistente, compatible incluso con sus gestos físicos y coherente con el resto de la prueba permite considerarla plenamente veraz, misma conclusión a laque llegó la perito psicóloga Antonia Cuadra Rodríguez. Por otro lado, no existen elementos para estimar que su declaración fuera inventada o elementos que afecten la credibilidad, dado que todos sus dichos se ven corroborados de alguna u otra forma con la prueba que se analizará a continuación, sin que la defensa haya podido generar una duda respecto de la credibilidad.


 b) Como señalamos, la perito ANTONIA CUADRA RODRÍGUEZ, psicóloga, realizó una evaluación del daño y examen de credibilidad del relato de la víctima. Peritaje que por provenir de una profesional del área, sin que existan informes u otros antecedentes que la contradigan y valorando esta declaración en forma coherente con el resto de la prueba permite estimar creíbles sus conclusiones. En efecto, es precisa en indicar que entrevistó en tres ocasiones a la víctima, indicando que la afectada expuso que el día 26 de marzo en su domicilio, en horas de la madrugada, un sujeto la amenaza con un cuchillo, la corta, y la penetra analmente luego de lo cual le sustrae especies de su departamento y la ata con un cable. Dicho relato expuesto por la perito es concordante con lo señalado por la víctima en esta audiencia demostrándose coherencia en las pruebas y consistencia en el relato. La psicóloga añade que los detalles de dicho relato permiten determinar credibilidad y coherencia, como también resulta compatible el daño psicológico de la víctima por la experiencia vivida consistente en un stress post traumático, con paranoia, temor, sentimientos de vergüenza de su cuerpo, todo lo cual conduce a estimar dicho relato como altamente creíble. Afirmación pericial que dado la metodología utilizada, la coincidencia con el resto de la prueba que corrobora la historia de la víctima y el hecho que una experiencia como la acontecida a Jara Constanzo permite razonablemente suponer que genera un daño psicológico como el detallado por la perito, logra causar convicción al Tribunal que las conclusiones en cuanto a la credibilidad y daño sufrido que dio cuenta son veraces.


 c) El médico MARIO PARDO GAMBOA del Instituto Médico Legal, declaró como perito en este juicio sobre el examen médico realizado a Jara Constanzo el día 26 de marzo, mismo día en que ocurrieron las agresiones. Indica que encontró erosiones en ambas muñecas compatibles con un amarre de cable, también constató una herida en el pie izquierdo de tipo cortopunzante y del examen rectal vio hematomas y superficie erosionada que sangraba, concluyendo que estas lesiones eran compatibles con el relato de la paciente y que las lesiones anales eran compatibles con una violación. Si bien menciona que la víctima indicó que el sujeto no eyaculó en su interior, se encontraron semen y espermios en el ano. Su declaración es complementada con seis fotografías correspondientes a las erosiones en la muñeca, pie y piernas. Las imágenes de las marcas en las muñecas impresionaron como producidas por el tipo de amarre señalado por la víctima, lo que fue corroborado por el declarante al señalar que la evidencia material consistentes en cables pudieron servir como causantes de las lesiones, misma afirmación que hizo respecto de la evidencia material consistente en un cuchillo. Añade que los resultados de alcoholemia y droga a la víctima fueron negativos, lo que es coherente con la prueba documental del informe de alcoholemia de la víctima.


 Testimonio al que el Tribunal le da plena validez por cuanto se sustenta en los dichos de una persona con conocimientos propios del área médica, que concluye lesiones compatibles con el relato de la afectada y del resto de la prueba rendida en juicio y no existen otros peritos o informes que contradigan sus conclusiones, por lo que dado este razonamiento permite dar credibilidad al informe, lo que refuerza la credibilidad de la afectada ya que todo lo que ella señaló se ve corroborado con este peritaje.


 d) El Teniente de Carabineros RAFAEL CARES SEPÚLVEDA, expuso que el día de los hechos concurrió al domicilio de la víctima a fin de recabar elementos de interés criminalístico. Sobre el particular indicó que la entrada no tenía señas de forzamiento, pero que junto a la puerta había un vidrio quebrado que permitía alcanzar la cerradura; añade que en el piso del departamento había sangre de desplazamiento y que el dormitorio se encontraba alterado con señas de registro y violencia por manchas de sangre; indicando que había un cargador de teléfono con un cable cortado con un nudo corredizo que daba la impresión de haberse utilizado como amarra; menciona que en el velador había un cenicero con 15 colillas y una hoja de cuchillo y tirada la manilla que correspondía dicho cuchillo, indicando que había evidentes señas de registro. Sus afirmaciones se complementan con fotografías tomadas por el perito en el lugar y que coinciden con su declaración, reforzando su testimonio. Es así como claramente se aprecia en imágenes el edificio, la ventana fracturada y la forma como razonablemente pudo ingresar el agresor, introduciendo su mano a través de dicha ventana abriendo la chapa, como asimismo corrobora la existencia de manchas de sangre, se aprecia el cable cortado y las colillas de cigarro. Añade que se recogió como evidencia para posterior peritajes las colillas de cigarros, manchas de sangre y papeles encontrados en el baño.


 Su testimonio es relevante, tanto porque confirma ciertas circunstancias que la propia víctima menciona, como la ventana quebrada, la forma de ingreso del acusado, el registro de la vivienda, la herida causada a la víctima en su pie, las colillas de cigarros, el instrumento utilizado para amenazarla y los cables presumiblemente utilizados para amarrarla, lo que aumenta la credibilidad de los dichos de la víctima y concordante con ella la veracidad de lo apreciado por este perito que, como experto criminalístico, dio a conocer en esta audiencia tanto en su declaración como en imágenes, sin que existan elementos que desvirtúen su imparcialidad ni credibilidad, por lo que se le da pleno valor tanto a lo que observo como al hecho que la evidencia recabada correspondía a dicho domicilio.


 e) Al analizar la declaración de Jara Constanzo fue enfática en señalar que el acusado fumó en su dormitorio y le obligó a ella a realizar la misma acción, por otro lado, el perito Cares indica que se recogió como evidencia para efectos periciales colillas de cigarros, y papeles encontrados en el domicilio. Los análisis de estas evidencias fueron realizados por la perito bióloga SONIA HENRÍQUEZ GARRIDO, quien confirmó que las manchas rojizas de algunas de estas evidencias correspondían a sangre humana; por otro lado indicó que de las colillas de cigarros analizadas, en una de ellas se encontró un perfil genético completo de Vera Pizarro (el acusado) y en dos de ellas un perfil genético parcial, encontrándose mezclado con un perfil femenino. Añade que también en trozos de papel que correspondían a evidencia de papel confort se encontró perfil genético de Vera Pizarro, en sustancia que contenía fosfato, orientativo de semen, pero sin que pueda afirmarse si lo era.


 Esta pericia resulta creíble en sus conclusiones y relevante para acreditar los hechos y participación. Es creíble pues se trata de una perito experta en la materia por lo que sus peritajes se fundan en conocimientos científicamente afianzados sin que existan informes que la contradigan. Además, los elementos periciados fueron encontrados en el domicilio de la afectada, recogidos el mismo día de los hechos por el Teniente Cares, lo que da certeza del origen de estas evidencias y su vinculación directa con la investigación. Por otro lado, las manchas halladas correspondían a sangre humana lo que es coherente con lo señalado por la víctima en cuanto haber sufrido una lesión; por último, el hecho de haber encontrado el perfil genético en muestra de colillas de cigarro del agresor confirman la versión de la víctima de que este estuvo fumando en su dormitorio. De esta forma, la credibilidad de este peritaje y sus conclusiones se fundan tanto en la condición de experta de la declarante, como de la coherencia con el resto de la prueba, en especial de Jara Constanzo y Cares Sepúlveda.


 f) Los funcionarios de Carabineros, Teniente RODRIGO GUTIÉRREZ MÉNDEZ y Suboficial JORGE MERA MARDONES, permitieron ir determinando la participación del acusado, las especies sustraídas y su ubicación. En efecto, Gutiérrez Méndez señala que conforme a diligencias de investigación, lograron determinar que un sujeto apodado “el chuncho” y de nombre Jhony habría participado en el ilícito investigado, lo que unido al antecedente aportado por la víctima, quien mencionó que el sujeto zigzagueaba en el interior, lo que es indiciario de sujetos que han estado presos, por lo que con el apodo y nombre descubrieron su identidad y obtuvieron su ficha fotográfica, averiguando que siempre andaba con un tal Carlos. Añade que este sujeto junto con Jhony Vera Pizarro fueron detenidos por un delito de violación de morada, por lo que se dirigen a la unidad en que se encontraban y se toma declaración a Carlos González quien declaró que el día 26 de marzo ingresó al domicilio de la víctima el tal chuncho. Luego de eso menciona que se llamó a la víctima, la que concurrió a la unidad y reconoció a Jhony como el sujeto que le habría agredido en un reconocimiento con otros cuatro sujetos de similares características. Explica que Carlos González al declarar, menciona que estaba el mismo día de los hechos con Vera Pizarro tomando alcohol y que estuvo presente cuando la víctima paso por ahí, instante en que Vera Pizarro le señala que violentaría a la víctima, afirmando incluso que vio como Vera ingresa por la puerta de acceso del departamento de la afectada, abriéndola por un vidrio que estaba quebrado. Agrega que González le señaló que luego supo que el sujeto la habría violado y robado a través de la hermana de Vera. Menciona que el acusado también declaró reconociendo haber ingresado pero que fue una relación consentida y que posteriormente le sacó algunas pertenencias para obtener droga, lo cual según su apreciación policial es contradictorio con la demás prueba aportada. Añade que una vez detenido y conforme a la información aportada por el propio González Ponce que señaló que algunas especies sustraídas el acusado las había dejado en el domicilio de su pareja, por lo que se envió al suboficial Mera quien encontró un minicomponente y un colgante en dicho domicilio. Reconoce al acusado como el sujeto que detuvieron el día de los hechos.


 La declaración de Gutiérrez se complementa con la diligencia realizada por el funcionario Jorge Mera Mardones quien concurrió a un domicilio de la comuna de Pudahuel donde vivía Viviana Beltrán, presunta conviviente del agresor en el delito de violación y robo. Menciona que los atendió la madre de Viviana, permitiéndoles la entrada voluntariamente y al explicarle que buscaban unas especies, entendió inmediatamente que se trataba de las especies que había traído Vera Pizarro a su domicilio haciendo presente que no estaba de acuerdo con dicha relación. Añade que encontraron un minicomponente, un medallón en forma de pirámide y unas sábanas, todas especies que había traído Vera Pizarro. Señala que en la unidad la víctima reconoció esas especies como las que se le habían sustraído desde su domicilio por su agresor. El declarante reconoce en fotografías las especies encontradas en dicho domicilio.


 Ambos funcionarios se estimaron veraces dado que sus diligencias policiales son coherentes con la dinámica de los hechos relatadas por la víctima. Así Gutiérrez menciona todas las diligencias tendientes a identificar al agresor, diligencias efectivas dado que la víctima lo reconoce como su agresor. Cabe indicar que este declarante realiza un testimonio de oídas al relatar lo que señaló Carlos González, cuyo valor es de menor convicción por regla general, salvo que dicho relato se complemente con otras diligencias, lo que aconteció en este caso, pues González le relató que el agresor ingresó por la puerta abriendo la perilla por un vidrio quebrado, hecho ratificado por el oficial Cares quien comprobó que era posible dicha maniobra; por otro lado, González le mencionó que el agresor habría dejado especies en el domicilio de su conviviente, lo que fue comprobado por Mera Mardones. De esta forma, el testimonio de oídas de Gutiérrez parece veraz pues, todo lo que mencionó González fue ratificado en diligencias posteriores. A su vez la credibilidad de Mera Mardones se funda en que las especies encontradas en el domicilio de la pareja del agresor fueron identificadas por la víctima, resultando efectivas las diligencias realizadas. Cabe recordar que la propia víctima señaló que su agresor le había señalado que su pareja tenía como nombre de pila Viviana, lo que es concordante con el hecho que Mera Mardones concurre un domicilio en que estaban las especies de la víctima y que según lo expresado por la dueña de casa los habría traído Vera Pizarro a su hija, de nombre Viviana.


 g) Declaró en audiencia CARLOS GONZÁLEZ PONCE, quien es mencionado por Gutiérrez Méndez como el compañero de Vera Pizarro y que en la Comisaría habría manifestado la responsabilidad del acusado en los hechos como también indicado que las especies estaban en el domicilio de la pareja de Vera. Sin embargo, en este juicio González negó que esas fueran sus palabras, señalando que no sabía leer y escribir y que lo señalado en su declaración fiscal respecto de la participación de Jhony, que se leyó conforme al artículo 332 del Código Procesal Penal, no era cierta. Sostuvo, en cambio, que ese día se encontraba tomando y que todos estaban curados, pero nada más. Esta escueta declaración no se condice con el hecho cierto que el funcionario Gutiérrez señaló que González indicó que Jhony ingresó a dicho domicilio como al hecho que las especies estaban donde vivía la polola del agresor, circunstancias confirmadas tanto por Mera Mardones como por la perito bióloga que determinó la presencia de perfil genético del acusado en el domicilio de la afectada, todo lo cual induce a pensar que la negativa de González a reconocer su declaración fiscal se funda en una solidaridad con su compañero y por el hecho que ambos se encuentran presos actualmente, de lo contrario no sería explicable cómo la policía tuvo éxito en sus diligencias si lo señalado por González no fuera verdad, por lo que si bien no se da valor a su declaración prestada en audiencia, si se estimará cierto lo expuesto por el mismo en Fiscalía, dado que dicha información sirvió para diligencias posteriores que culminaron con éxito.


 En audiencia también declaró JACOBO ANDRÉS CIFUENTES ROJAS, quien actualmente también esta preso e indicó que el día de los hechos compartió trago con el acusado, con Carlos y un menor de edad, que estuvieron bebiendo hasta tarde pero que luego no los vio más. Esta declaración fue confrontada, conforme al artículo 332 del Código Procesal Penal, con su declaración fiscal en que manifestó que ese día “el chuncho” manifestó que tenía ganas de “pitiarse” una casa en que la “mina” nunca pasaba en casa e incluso los habría invitado a robarla y que amaneciendo llegó a casa de su cuñado y le dijo que tenía unas monedas, percatándose que tenía sangre en los brazos. Esta contradicción fue aclarada por el propio acusado quien indicó que era efectivo lo declarado en Fiscalía y era lo que había pasado.


 Conforme a ello se le dará pleno valor a lo manifestado por él en Fiscalía, dado que se aviene en forma coherente con lo acontecido y con lo manifestado por el propio Carlos González en Fiscalía, reforzando la conclusión que ambos declarantes atendido su condición de presos y cercanos al acusado no quisieron inculparlo en audiencia, pero que sus declaraciones fiscales se ajustan de mejor forma a lo acontecido en la realidad, por su coherencia con el resto de la prueba, más aún cuando Cifuentes reconoce la efectividad de lo señalado en Fiscalía.


 h) La declaración de Daniel Villarroel Morales, funcionario de Carabineros, sólo confirma la efectividad de la denuncia efectuada por la víctima el día de los hechos, recordando que estaba en estado de shock, lo que se condice con la experiencia vivida por la afectada.


 i) Además de la prueba referida se acompañaron dos set fotográficos de seis fotografías cada uno, correspondientes a las especies sustraídas y lesiones sufridas por la víctima. Dado el reconocimiento de las imágenes por parte de la víctima y de Mera Mardones respecto a las referidas especies sustraídas se le dará pleno valor; respecto de las imágenes de lesiones también se le dará pleno valor dado que las mismas fueron reconocidas por el médico Pardo Gamboa quien efectúo el examen físico a la agredida. Por otro lado, el informe de alcoholemia negativo de la víctima es coherente con lo manifestado por el médico ya individualizado en cuanto el resultado negativo de la misma.


 De esta forma los testimonios antes referidos, la prueba pericial rendida, las imágenes fotográficas exhibidas y la documental ingresada valoradas unas con otras conforme a los principios de la lógica, máximas de experiencias y conocimientos científicamente afianzados permiten establecer de manera precisa el hecho acreditado en este considerando.


 CUARTO: Calificación jurídica del hecho acreditado. Los hechos que se han tenido por acreditados en la motivación que antecede se encuadran dentro de la figura típica prevista en el artículo 433 Nº 1 del Código Penal, esto es, robo calificado con violación.


 Esta figura penal regulada en el título IX del libro II del Código Penal requiere para su configuración la apropiación de especies corporales muebles ajenas, con ánimo de lucro y sin la voluntad de su dueño, siempre que para obtener la apropiación se obligue a la persona a la entrega o impida su oposición mediante violencia o intimidación (coacción), pero que además de dichas acciones se cometa violación, esto es, acceso carnal anal, bucal o vaginal no consentido y cometido con fuerza, elementos que concurren en esta causa conforme a los medios de prueba aportados por la Fiscalía.


 Cabe indicar que es una figura compleja y que conforme a la reformas legislativas de la ley 13.303 que modificó la expresión existente de “si con motivo u ocasión resultare”, por la expresión “si con motivo u ocasión se cometiere, además”, permite afirmar que estos tipos penales no son calificados por el resultado pues exigen una comisión dolosa e incluso algunos han entendido culposa (en tal sentido Bascuñan Rodríguez, apuntes de Curso de Derecho Penal, U. de Chile), pero nunca fortuita, de lo contrario vulneraría el principio de culpabilidad. Por otro lado, la razón de ser de esta figura penal permite interpretar que los resultados de muerte, lesiones o violación derivan de un aprovechamiento de situación de poder originada por la coacción ya sea como relación medial, como opinan Garrido Montt y Etcheberry, o bien como un modelo de salteo con requisitos de simultaneidad y aprovechamiento de la situación de poderío configurada por la coacción (Bascuñan Rodríguez, ob. citada). Estimamos que esta última interpretación es la más adecuada en los casos de violación ya que en la comisión de esta conducta en un contexto de robo no es de medio o fin, sino la utilización de la coacción o violencia generando una situación de indefensión que es utilizada tanto para la apropiación como la violación, por lo mismo sólo cabe sostener este tipo penal con la expresión “con ocasión” y no “con motivo”, entendiendo esta última expresión como medio para la ejecución del ilícito y ocasión como circunstancial a la actividad de apoderamiento (en tal sentido Garrido Montt, Derecho Penal, Tomo IV, pág. 196). Esta conducta, robo con violación, tampoco es necesaria que se cometa durante la realización de la apropiación sino puede cometerse con aprovechamiento de la situación de poder originada en el ejercicio de la violencia propia del robo, por lo que puede acontecer antes, durante o después de la sustracción. Cabe añadir que se exige también que sean coetáneos en el ámbito temporal, lo cual resulta lógico si la situación de indefensión que lleva la violación es originada justamente por la violencia propia de la sustracción.


 Definido este ámbito teórico y determinado el sentido y alcance de esta figura penal pluriofensiva, cabe determinar si se cumplen las exigencias típicas exigidas por la norma.


 En tal sentido, lo primero que cabe determinar es la existencia de una situación de coacción violenta que generó una situación vulnerabilidad que permitió tanto la apropiación como la violación. Lo primero que cabe precisar es el concepto de violencia, lo que se ha entendido como uso de fuerza física ejercida con cierto grado de permanencia y que afecte en forma significativa la integridad o seguridad personal coartando su libertad (en tal sentido Politoff, Matus, Ramírez, Lecciones de Derecho Penal, Parte Especial, pág.360) por lo mismo su exigencia debe suprimir la capacidad de actuación de la voluntad o su capacidad de ejecución. Es del caso señalar que las acciones de carácter violento se acreditaron con los dichos de la víctima Jara Constanzo quien relató que el individuo ingresó a su domicilio en circunstancias que estaba durmiendo y le colocó un arma blanca en el cuello, y ante su resistencia se corta un pie con dicha arma, la mantiene siempre bajo la amenaza con arma blanca, para luego, penetrarla analmente y amarrarla con cables de teléfono. Afirmaciones corroboradas por Pardo Gamboa quien detalla las lesiones en las muñecas, pie y ano de la víctima concluyendo la efectividad de su relato, por otro lado las diligencias en el lugar realizadas por Cares Sepúlveda permitieron encontrar el arma y el cable utilizada para amarrarla. De esta forma cabe estimar que la violencia e intimidación existió con el objeto de apropiarse de las pertenencias de la víctima Viviana Jara Constanzo y penetrarla analmente, lo que aconteció desde el momento que el sujeto ingresa a su domicilio, la intimida con un arma, la coacciona físicamente para penetrarla y luego la amarra, lo que razonablemente de acuerdo a principios de lógica deben provocar a cualquier persona un miedo si no accedía a sus peticiones, amenazas que, por lo demás se concretizaron en acciones violentas como la supresión de su capacidad de movimiento al atarla con cables telefónicos. De esta forma se puede concluir que la violencia e intimidación ejercida fue capaz de generar supresión a la capacidad de la voluntad de la afectada para oponerse a la apropiación obligando a la manifestación o entrega de las especies que portaba, pues se trataba de un ataque directo a la integridad física destinada a la apropiación y de la misma forma esa supresión de voluntad fue utilizada para penetrarla analmente. La idoneidad y efectividad del medio utilizado se mide conforme al fin perseguido y en este caso fue la supresión, mediante actos violentos, de la voluntad para impedir la resistencia a la afectada tanto para la apropiación como para la penetración. Es idónea y grave la forma de comisión pues, según las máximas de experiencias cualquier persona que se encuentra en su domicilio, aparentemente protegida, al ingresar sorpresivamente un individuo en la noche, amenazarla con un arma blanca, cortándole un pie al oponerse y luego amarrarla, permite considerar que dichos actos son suficientes para vencer cualquier tipo de resistencia de la víctima, generando una situación de indefensión, que justamente es aprovechada para la comisión de la penetración anal y apropiación de especies.


 Establecida la violencia en la forma descrita, cabe señalar que la misma se utilizó, por un lado, para la apropiación de cosas muebles ajenas sin la voluntad de su dueño lo que quedó claramente establecida mediante la declaración de la víctima Viviana Jara Constanzo, quien expuso que el sujeto efectuó registro en su domicilio, le sustrajo unos anillos que tenía en la mano, un collar con un colgante y que, luego de consumar la violación y proceder a atarla con unos cables, se dirigió al living de su departamento para apropiarse de un DVD, un equipo de música, su celular y dinero. Afirmación refrendada por el perito criminalístico Cares Sepúlveda que al inspeccionar el domicilio determinó claras señas de registro del inmueble, lo que unido a las diligencias realizadas por los funcionarios Gutiérrez Méndez y Mera Mardones, este último que concurrió al domicilio de la pareja del agresor encontrando en dicho inmueble un equipo de música, un colgante y unas sábanas, especies todas reconocidas por la víctima como las que se encontraban en su propiedad el día de los hechos. Cabe añadir que la propia víctima reconoció las imágenes fotográficas consistentes en un equipo de música, un colgante en forma de pirámide y las sábanas, todas especies que fueron sustraídas por su agresor. De tal forma que la conducta desplegada por su agresor tenía por fin sustraer a Jara Constanzo sus pertenencias, especies que por sus características de ser trasladables y corporales son muebles, demostrándose que la sustracción de dicha especie se hace contra su voluntad, por cuanto fue coaccionada por un arma blanca y posteriormente atada de pies y manos por su agresor para impedir su resistencia no sólo a la apropiación sino a la violación. Por último, el ánimo de lucro se establece por la misma conducta desplegada por el asaltante desde el momento que generó una nueva tenencia respecto de la cual podían lucrar con las mismas.


 Como ya hemos expuesto, este delito es una figura compleja que no se agota en la apropiación sino requiere realizar la conducta de violación, lo que aconteció en este caso. La víctima Jara Constanzo es clara y precisa en indicar que el sujeto mediante un arma blanca que le colocó en el cuello, la obligó a ponerse de espalda, de rodillas para, en un momento exigir su agresor que le haga sexo oral y luego, le exige ponerse de espalda donde la penetró con su pene en varias ocasiones por el ano, sujetándola del pelo y colocando el cuchillo en el cuello de la víctima. Esta declaración se ve corroborada por el examen realizado por el médico Pardo Gamboa que confirmó lesiones y desgarros en el ano compatibles con una penetración anal e incluso señalando haber obtenido muestras de semen y espermios. Unido a lo anterior, el perito Cares Sepúlveda señala que conforme a la inspección ocular del lugar, la habitación del departamento con mayores señas de fuerza era el dormitorio lo que constituye un elemento más para determinar la credibilidad de lo acontecido. Por último, la psicóloga Antonia Cuadra Rodríguez al realizar un examen de credibilidad y evaluación de daño de la afectada, es clara en indicar que la víctima es creíble porque presenta un stress post traumático, con miedos, fobias, sensación de asco, compatibles con la experiencia vivida por Jara Constanzo. De lo anterior se puede concluir la existencia de la violación, denominada en la doctrina como violación propia, desde el instante que se trata de una mujer mayor de 14 años, respecto a la cual se accedió carnalmente con el pene utilizando fuerza o intimidación, que en el caso particular se establece al utilizar un arma blanca que se le colocó en el cuello de la víctima en circunstancias que ella estaba durmiendo y en su domicilio lo que permite desprender que su temor se funda en un hecho que objetivamente puede generar a cualquier persona que se encuentre en la situación descrita por la afectada, esto es, sola frente a un sujeto que estaba nervioso con un cuchillo, que no obstante ser de pequeño tamaño, es suficiente para inhibir o impedir la oposición, más aún cuando en el caso particular, la víctima al oponerse fue cortada en su pie izquierdo, todo lo cual genera un miedo de verse expuesta a un mal mayor y es en ese contexto en que se consuma la violación como también la apropiación.


 En cuanto a los elementos subjetivos del tipo penal, por las mismas pruebas referidas en el considerando anterior y señaladas en este considerando permiten estimar que la conducta desplegada por los hechor revela conocimiento y voluntad de realización del tipo objetivo, pues así se deduce del hecho de intimidar y violentar a la afectada con el objeto de coaccionarla para accederla carnalmente y, luego, apropiarse de sus pertenencias, ejecutando, conociendo y queriendo cada uno de los elementos del tipo, esto es, violencia con el objetivo de violar a la víctima y sustraer especies, lo que se traduce en el dolo exigido para este ilícito.


 En cuanto al grado de desarrollo, se estima que se encuentra en grado de consumado, lo que se deduce de la actividad desplegada por el autor, pues luego de ejercer intimidación y violencia penetró analmente a la víctima y se apropió de sus pertenencias venciendo la esfera de custodia de la propietaria y generando una nueva, desde el instante que incluso algunas de ellas se encontraron en el domicilio de la pareja del sujeto activo. De esta forma se logró el objetivo delictual que es la expropiación con apropiación correlativa de las especies de la víctima y la violación a la misma, conductas ejecutadas bajo el temor y violencia generada por la utilización de un arma y contexto de indefensión que afectaba a la agredida, consumando el ilícito en ese instante.


 QUINTO: Participación del acusado. La participación de Jhony Francis Vera Pizarro en el ilícito descrito en el considerando anterior, quedó claramente establecida por las diligencias de investigación encabezadas por el funcionario de Carabineros Rodrigo Gutiérrez Méndez, quien luego de indagaciones pudo determinar que el acusado se apodaba “chuncho” y que era sindicado como participante en los hechos investigados. Dichas aseveraciones fueron corroboradas con declaraciones tomadas a Carlos González quien le confirmó la identidad del acusado y su participación en los hechos, permitiendo la detención del acusado. Una vez detenido, la víctima al concurrir a la Comisaría identificó al acusado dentro de cuatro sujetos con similares características como el autor de las agresiones. Además, cabe indicar que la víctima en su declaración señala que su agresor le había mencionado que tenía una pareja de nombre Viviana, hecho que es coherente con la circunstancia de haber encontrado especies de la víctima en el domicilio de la pareja del agresor que justamente se llama Viviana, diligencia realizada por el Suboficial Mera Mardones. Por lo demás, ese dato fue entregado por Carlos González a Carabineros, no obstante que en audiencia este testigo haya negado esa declaración, negativa que como ya analizamos en el considerando pertinente no se ajusta al resto de la prueba ni a los dichos de Jacobo Cifuentes, quien si bien en un principio negó los hechos, luego afirmó la efectividad que Vera Pizarro manifestó, momentos antes de ocurrencia del ilícito, su deseo de asaltar la casa indicada. A mayor abundamiento, el perito Cares Rodríguez levantó evidencia del departamento de la víctima, consistente, entre otras, en colillas de cigarro y pedazos de papel del baño. Evidencias que periciadas por la bióloga Henríquez Garrido permite identificar el perfil genético del acusado en dichas muestras, lo que corrobora la presencia del acusado en el domicilio de la agredida y, por tanto, su participación, todo lo cual es coherente con el resto de la prueba.


 Acreditada la participación del acusado en los hechos establecidos en el considerando tercero, la misma se encuadra dentro del artículo 15 Nº 1 del Código Penal al tomar parte en la ejecución de una manera inmediata y directa, pues según claramente relata la víctima fue el acusado quien la amenazó con un arma blanca, y bajo esa coacción la penetró analmente, para luego atarla de pies y manos y sustraerle diversas especies de su domicilio, todo lo cual implica ejecutar todos y cada uno de los elementos del tipo penal, encuadrando su conducta en calidad de autor del artículo citado.


 SEXTO: Alegaciones de la defensa. Sostuvo que la prueba no era concluyente, dado ciertas contradicciones de la víctima en las horas que ocurrieron los hechos, en la fecha que había tenido relaciones sexuales antes, y al hecho que la sustancia encontrada en el contenido rectal no pudo identificarse la identidad. Añade que hay indicios de actos apropiatorios, pero dudas respecto de la violación y que no parece lógico que la afectada no haya puesto cerrojo en la puerta de su domicilio en un barrio peligroso.


 El Tribunal desechará los argumentos sostenidos por la defensa. En primer lugar, respecto a la hora de ocurrencia, además de ser irrelevante para la acreditación del ilícito, es perfectamente razonable que la afectada no sepa con claridad a que hora ingresó su agresor, pues se encontraba durmiendo, por lo que divergencias de dos horas o tres se ajusta al contexto de ocurrencia. Por otro lado, el hecho que la víctima haya tenido relaciones sexuales con su pareja días antes no descarta la violación, más aún la víctima afirma que jamás la habían penetrado analmente y no existen elementos para que estimar esté mintiendo sobre este punto, al contrario, los exámenes médicos pertinentes realizados el mismo día de los hechos confirman desgarros y heridas incluso con sangre en el ano, acreditando la penetración y la fuerza ejercida por su agresor como se constató por las lesiones en las muñecas, lo que unido a los exámenes de credibilidad y daño que expuso la perito Cuadra Rodríguez permiten estimar que existió la violación tal cual lo relató la víctima, resultando irrelevante el hecho que un día o dos días antes la víctima haya tenido relaciones sexuales con su pareja. Además, el hecho que no se haya podido determinar el perfil genético de las muestras de contenido rectal de la víctima, es una circunstancia posible dada la insuficiencia de material genético en la evidencia como claramente explicó Henríquez Garrido, pero que no desvirtúa la violación ni la participación del acusado en ese ilícito. Por último, respecto a que la víctima no haya puesto cerrojo a la puerta principal, no puede ser utilizado como argumento para estimar que la afectada se expuso al riesgo, pues ella estaba en su casa habitación y la única forma de abrir la puerta era desde el interior, lo que lamentablemente no sabía era que introduciendo una mano por el vidrio roto se podía abrir, pero ello no es culpa ni permite suponer siquiera un consentimiento, más aún considerando que los hechos le causaron un grave daño psicológico a la víctima por lo que no existen elementos que razonablemente haya consentido tener relaciones sexuales. Así las cosas, se rechaza la petición de la defensa de recalificar los hechos a un tipo de delito de apropiación desestimando la violación.


 SEPTIMO: Circunstancias modificatorias de responsabilidad penal. Según consta del auto de apertura en su considerando tercero las partes acordaron la siguiente convención probatoria “el extracto de filiación y antecedentes del acusado, no registra condena alguna por crimen, simple delito o falta, perpetrado con anterioridad al veintidós de agosto de dos mil siete”. Además tanto la Fiscalía como la defensa invocaron a favor de Vera Pizarro la atenuante de irreprochable conducta anterior. Atento a la convención probatoria y al hecho que sólo registra un auto de procesamiento según lo expuesto por el órgano persecutor, el Tribunal acogerá la petición de reconocer como irreprochable la conducta del acusado, dado que la modificatoria del artículo 11 Nº 6 del Código Penal, debe entenderse como una exigencia social, esto es, que no haya sido objeto de condenas anteriores por crimen o simple delito, lo que acontece en este caso.


 OCTAVO: Pena aplicable. El tipo penal acreditado es un delito de robo con violación, en grado de consumado, estableciéndose la participación del acusado como autor. Al tenor de lo dispuesto en el artículo 433 Nº 1 del Código Penal, la pena probable es presidio mayor en su grado medio a perpetuo calificado, es decir, la penalidad más alta asignada a cualquier tipo penal. Sin embargo, como se ha reconocido la atenuante de irreprochable conducta anterior y de conformidad al artículo 68 del Código Penal no podrá aplicarse la pena en su grado máximo, esto es, no podrá aplicarse perpetua calificado. En consecuencia, el marco penal queda en presidio mayor en su grado medio a presidio perpetuo simple, determinando la penalidad exacta al tenor del artículo 69 del Código Penal. Al respecto, este Tribunal considera que se trata de un hecho que causó un grave daño físico y psicológico a la víctima, pues la sometió a un vejamen en su propio domicilio que sin duda el legislador quiso sancionar especialmente con este tipo penal, que unido al hecho de amarrarla, de mantenerla bajo una coacción psicológica durante largo tiempo, permite suponer que existe un daño relevante, lo que por lo demás se acreditó con la declaración de la psicóloga Antonia Cuadra Rodriguez. Por otro lado, la pena debe ajustarse a criterios que permitan un objetivo no sólo retributivo sino también preventivo en el sentido que mediante su aplicación se pueda obtener un beneficio para la sociedad y en particular para el sancionado con su rehabilitación, lo que sólo puede obtenerse mediante penas cuya extensión no signifiquen un encarcelamiento tan extremo que no motive siquiera para realizar actividades de rehabilitación por parte del encausado, más aún considerando que en el caso particular el acusado no tiene condenas anteriores lo que implica que deben realizarse actividades tendientes a evitar que el contacto criminal simplemente degenere en una persona con mayores malos hábitos y ello sólo se logra con una pena que tome en consideración todas estas circunstancias. Conforme a este razonamiento, el Tribunal aplicará la pena en su grado más bajo atento al hecho que el acusado no tiene antecedentes anteriores y resulta necesario para evitar generar una desesperanza que conduzca a no tener una motivación para rehabilitarse, pero dentro de este grado en su máximum atendido a la forma de comisión del ilícito y el daño causado a la víctima, por lo que se aplicará en definitiva catorce años de presidio mayor en su grado medio, más las accesorias legales.


 Cabe rechazar la petición fiscal de aplicar como pena accesoria la sujeción a la vigilancia de la autoridad por el período de 10 años una vez cumplida la pena principal, dado que dicha sanción no está contemplada en el tipo penal del artículo 433 Nº 1 del Código Penal, no pudiendo aplicarse una pena distinta a la señalada, pues de lo contrario se vulnera el principio de legalidad. Por lo demás, el argumento que se trata de dos delitos, en la hipótesis acreditada es erróneo, pues en dichos casos el tipo penal es uno solo, esto es, el delito de robo con violación. A mayor abundamiento la sanción referida, está contemplada en el artículo 372 del Código Penal que sólo es aplicable a determinados delitos sexuales cometidos contra menores, lo que tampoco acontece en este caso.


 Se exime del pago de las costas de esta causa al acusado por haber estado privado de libertad en esta causa y haber sido representado por la Defensoría Penal Pública al tenor del artículo 593 y 600 del Código Orgánico de Tribunales, todo lo cual permite presumirlo pobre para todos los efectos legales.


 NOVENO: Beneficios. En atención a la extensión de la pena impuesta, esto es, catorce años de presidio mayor en su grado medio, no se concederá ningún beneficio alternativo al cumplimiento de penas señaladas en la ley 18.216, por no concurrir sus requisitos legales, por lo que deberá cumplir la pena efectiva, sirviéndole de abono al tiempo de condena el tiempo que ha permanecido privado de libertad en esta causa.


 Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en los artículos 1º, 11 Nº 6, 14 Nº 1, 15 Nº 1, 18, 26, 28, 50, 51, 68, 69, 432, 433 Nº 1 y 439 del Código Penal; 295, 297, 325 y siguientes y 336, 340, 342, 344, 346 y 348 del Código Procesal Penal, se declara:


 I.  Se condena a JHONY FRANCIS VERA PIZARRO, ya individualizado, a la pena de CATORCE AÑOS DE PRESIDIO MAYOR EN SU GRADO MEDIO más las accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la de inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena como AUTOR del delito de ROBO CALIFICADO CON VIOLACIÓN, en grado de consumado, cometido el día 26 de marzo de 2006, en perjuicio de Viviana Jara Constanzo, en la comuna de Maipú.


 II.  Que se le exime del pago de las costas por las razones indicadas en considerando octavo.


 III.  Que no concurriendo los requisitos legales no se concederá al sentenciado Vera Pizarro ningún beneficio de la ley 18.216, por lo que deberá cumplir la pena corporal en forma efectiva una vez que se encuentre ejecutoriada la sentencia, sirviéndole de abono el período que ha permanecido privado de libertad en esta causa, a saber, desde el día 8 de mayo de 2006 en adelante en forma ininterrumpida, según consta en el auto de apertura de juicio oral.


 IV. Devuélvase la prueba incorporada por los intervinientes.


 Se previene que el juez Christian Carvajal Silva, atendida la gravedad del hecho que se dio por sentado y, especialmente, su forma y circunstancias de comisión que redundaron en una mayor extensión del daño hacia la víctima, fue de opinión de imponer al sentenciado la pena de quince años y un día de presidio mayor en su grado máximo y las accesorias mencionadas en la presente sentencia.


 En su oportunidad, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 113 inciso segundo del Código Orgánico de Tribunales y artículo 468 del Código Procesal Penal, remítanse los antecedentes necesarios al Juzgado de Garantía competente para su cumplimiento y ejecución.


 Regístrese.


 Sentencia redactada por el juez Bernardo Ramos Pavlov y la prevención por su autor.


 Pronunciada por los jueces del Quinto Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago CHRISTIAN CARVAJAL SILVA, presidente de Sala, FERNANDO VALENZUELA GONZÁLEZ y BERNARDO RAMOS PAVLOV.


 RIT N 64 2007


 RUC Nº 0600212935 1

 

 
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La circunstancia atenuante del artículo 11 número 9 del Código Penal.-

 

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